06 julio 2007

La sexualidad en nuestra cultura

En nuestro querido El Salvador, así como en muchos países del mundo, tenemos diversas actitudes ante los temas sexuales. Actitudes que en nada favorecen a una sana educación. Siempre se evita hablar de estos temas, se convierten en tabú, los miran como vergonzosos, morbosos y hasta pecaminosos. Así, el verdadero sentido de la sexualidad no es asimilado en forma correcta.

Recordemos como desde la niñez se orienta mal a la persona: a las niñas y niños no se les habla de sus cuerpos e inclusive algunos padres hasta los castigan cuando los niños quieren tocarse y descubrirse a sí mismos. En este caso es mucho más castigada la niña, si se toca sus partes genitales se le trata de “chuca” o de “malcriada”. Al varón, en cambio, hasta se le estimula; o no les parece familiar esta frase: “Enseñe la palomita, a dónde está”. Jajaja... desde ahí comienza el machismo.

Ya más grandes se tiene “pena” de mencionar las partes genitales. Solo se habla de ellas en chistes vulgares y bajo nombres que nada tienen que ver con su nombre original. Los apodos para los órganos genitales femeninos indican mucho desprecio, se comparan con animales temerosos, sucios y feos: cuca, araña, mico, sapo, etc. También los hay con asociación a alimentos: zapote, torta, pupusa. En cambio en el hombre los apodos son cariñosos en un principio, comparándolos con animales bonitos y libres: palomita, pajarito, tortolita. Y por otro lado asociados a la agresividad y la fuerza: verga, pija, talega.

Así, siempre en estos temas a la mujer le va más mal. Muchos piensan que la sexualidad de ellas se reduce a tener hijos (sino no es “mujer completa”) y una gran mayoría de ellas no conoce un orgasmo pues en el acto sexual comúnmente al hombre solo le importa satisfacerse él mismo. Otra situación es la “virginidad”, la cual es importante para la mujer y un estorbo para el hombre. En nuestra cultura aún se juzga el “valor” de una mujer por su himen y no por su capacidad de amar y sus otras cualidades. En los medios de comunicación y la publicidad el cuerpo de la mujer es utilizado como un objeto, una mercancía y un símbolo sexual para las ventas. En la música igual (gracias perreo y regetón). Ante esto luego la mujer es discriminada y hasta les han echado la culpa de que las violen por andar con ropas “provocativas”.

En el hombre es todo lo contrario, él puede tener varias mujeres y eso lo hace “macho” (no como la mujer que si tiene varios hombres es una “puta”). Ya en el matrimonio la mujer se considera propiedad del marido (con excusas bíblicas a veces, pero se nos olvida que en la biblia la mujer está en segundo plano para todo. Inclusive en el Antiguo Testamento, la mujer en su periodo de menstruación era considerada impura por Jehová... que cosas se inventaba Moisés, verdad?).

Ahora, ¿Cual es mi análisis de una sexualidad reprimida? Bueno, para mi esto trae consecuencias negativas tales como: SOBREPOBLACION, EMBARAZOS NO DESEADOS O PRECOCES Y MATRIMONIOS A LA FUERZA, entre otros. Al adolecente se le inculca en la casa y en las iglesias que no debe tener sexo prematrimonial con tanta presión de prohibición que terminan teniéndolo de escondidas y mal orientados. Luego viene un embarazo precoz y con él un matrimonio adelantado con una crianza del bebé en medio de mucha inmadurez (porque sus padres aun no tenían edad suficiente para razonar bien las cosas). A veces esos matrimonios duran poco y el niño/a termina creciendo sin papá o mamá; y si a eso le sumamos que luego se tiene otro y otro y otro niño por la falta de planificación, tendremos todo un caos. Todo por la falta de una correcta orientación sexual (se nos olvida la maravillosa historia del Jardín del Eden, donde se muestra que lo más prohibido es lo que siempre se termina consumiendo).

Ja! recuerdo cuando no sé quien sacó un folleto de educación sexual para las escuelas del país (era bien claro e informativo) y un montón de señoras y señores saltaron y lo prohibieron. Qué ridículos. En fin, la sexualidad se aprende (calle, casa, escuela e iglesia) pero lastimosamente en la mayoría de esos lugares no se aprende de forma positiva.

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3 Comments:

At 12:09 p. m., Blogger Beka said...

Siempre se tratan los problemas sociales desde la misma óptica: El silencio.

No podes hablar de sexo con tu hijo porque lo estas "induciendo".


Creo que la sexualidad es tan natural casi instintiva, que no es necesario que nadie te explique como, pero si es necesario qeu te muestren como actuar responsablemente.

Tantas vidas que se podrian salvar si tan solo se les explicara lo del condon por ejemplo.-

 
At 7:24 p. m., Anonymous Ninuchka said...

Creo Andrés que también existe una tendencia marcada a identificar la sexualidad con los genitales.
Sin embargo, yo pienso que la sexualidad implica un autoconcepto, una identificación como ser humano en relación con otros -obviamente-. Define tus inclinaciones, es también una estructura cerebral diferente, habilidades sociales complementarias, en fin. Va MUCHÍSIMO más allá de la libido, del embarazo, de la verga y el zapote.
Además perdón si sueno presumida pero estoy muy de acuerdo con vos Andrés. La profunda ignorancia de la gente y la manipulación cultural mantiene esquemas indignantes para las mujeres.
Además, es tanta la tensión entre prohibir el tema y vivir diariamente tu sexualidad con intensidad (insisto que es cuestión de autoconcepto) que mucha gente pasa insegura todo su vida con esto. Y como vos decís, al final no se puede disfrutar.
Qué chivo que promovás esta discusión gennezys.
Como han dicho vos y la compañera Beka... se podrían evitar embarazos no deseados, niños abandonados, el vih, la sífilis, el estupro...
F. Camila.

 
At 9:15 a. m., Blogger Blue Fairy said...

Querido Andrés:

Como alguien que vive en carne propia la "castración" femanina de la sexualidad, quiero decirte que estoy completamente de acuerdo en todos tus planteamientos.

Desde pequeñas se nos vive reforzando que nosotras no podemos tener placer, que no podemos experimentar sensaciones agradables en nuestros cuerpos, que si tenemos sexo es solamente para reproducirnos.

A mí me ha costado mucho liberarme de esos tabúes que la sociedad nos impone. He tenido que ser crítica con el discurso que tanto mi mamá, como las monjas, como la sociedad en general me ha dicho.

El proceso de criticar el discurso oficial sobre la sexualidad no es fácil. Por una parte, tenés el discurso de los medios que te dice que mientras más sexy te presentés ante los demás, sos más deseada por los hombres. El problema es que si te presentás así frente a los hombres, no sos vista como una persona adulta, con deseos y con preferencias, sino como una mujer promiscua. Por otro lado, tenemos el discurso de la familia que nos dice que mientras "más virgenonas" seamos, mejor; que tenemos que poner las necesidades de los demás por encima de las nuestras y que no debemos tomar la iniciativa porque sino, no somos bien vistas.

Yo le comentaba a una amiga, siguiendo el tema de ser crítico con respecto a este discurso y el de género, que es duro siempre andar pensando que las palabras, gestos o actitudes de los demás siempre llevan cierto grado de poder y que hay que andar a la defensiva. En pocas palabras, te genera paranoia, dificultad para dejarte llevar, para poder tranquilizarte y confiar en los demás. Sin embargo, como situación de comunicación siempre está inserta dentro de un discurso de poder, es difícil bajar la guardia y dejarse llevar. A mí, por ejemplo, me cansa andar lidiando con la ignorancia de los demás y, uno muchas veces se aisla porque no todos son candidatos a ser educados o no toda la gente quiere aprender.

En fin, el tema de la sexualidad simpre será una lucha para la mujer y por qué no? También para el hombre, porque éste tiene que aprender no solo que la sexualidad no es cuestión de genitales, como alguien más lo dijo, sino es una cuestión experiencial en la que tanto él como su pareja, tienen todo el derecho de vivirlo y de experimentarlo.

De lo que sí estoy convencida es de que uno no tiene por qué guardar silencio. Como mujer, tenemos el derecho de vivir de la forma en que más nos parezca la sexualidad y de mostrarnos a los demás de la forma en que nos sintamos más cómodas. Si los otros lo aceptan, bueno; sino, entonces que no sean parte de nuestro círculo de amigos. Al fin y al cabo, uno tiene derecho a rodearse de la gente que tiene más afinidad con uno.

 

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